Nada te turbe, Nada te espante, Todo se pasa, Dios no se muda, La paciencia, Todo lo alcanza; Quien a Dios tiene: Nada le falta: Sólo Dios basta.1
Oración de un Lithos misionero
Señor:
Permite que al llevar tu mensaje de salvación, sea porque mi fe esta madurando y vaya conociendo más mi religión, reconociendo que esta acción no es humana, sino que procede del Padre, que es el Amor, que mueve a cualquier humano, de cualquier raza o costumbre, para aceptar tu palabra e insertarse en el misterio de la salvación.
Permíteme ser humilde, servicial y mis debilidades ofrecértelas, para que el fruto que se dé en el Campo Misión, lo reconozcamos como tuyo y que la alegría que muestre sea como una oración para entregarme en cuerpo y alma a mis hermanas y hermanos que me haz permitido conocer.
Y a ti María, primera misionera, enséñanos a orar, por todos aquellos que buscan a tu Hijo Redentor, que murió y resucito, y así se pudo cumplir la promesa del Padre de enviar al Espíritu Santo, que vive y reina por los siglos de los siglos.


